Joseba García
Bilbao

Hola, desde sesioncinefila.com intentare compartir mi gran pasión por el séptimo arte, desde el cual hablare de todo el cine que vea, festivales y de los proyectos personales. Director Cinematográfico en ciernes, por la ECPV (Escuela del Cine del País Vasco) y Diseñador Gráfico de profesión. "Klaatu Barada Nikto"

Categorías
BLOG

LA JUVENTUD – PLACER SENSORIAL

By on 17 junio, 2016

 

Desde Enero para intentar escribir algo que haga justicia a esta gran película…no lo he conseguido, pero allá va…

“La nostalgia es la única distracción posible para quien no cree en el futuro”, decía Jep Gambardella en La Gran Belleza y aunque esta y La Juventud son películas distintas, el último trabajo del sucesor por honores de Fellini es un apéndice bien engrasado que vive y muta de sus anteriores trabajos, aunque demostrando cierto despego al igual que hace hacia la Dolce Vita o en este caso hacia Ocho y Medio.

Paolo Sorrentino sigue su camino firme y seguro en la creación de una carrera cinematográfica, digna, personal, de calidad y fiel a sus ideas, renunciando “de momento” a creaciones conformistas y populares, para seguir ahondando en los temores y sentimientos del ser humano, aunque en este caso nos los siga presentando a través de personajes “maduros” y de una clase más bien alta.

Para ello, Sorrentino nos traslada a una especie de Limbo, un SPA en los Alpes Suizos, donde en forma de espejismo, como ya nos lo demostró Jean Vigo con el fabuloso documental A propósito de Niza, la realidad se disfraza de múltiples maneras y de clase alta, aunque estos problemas sean de gran calado, donde todo el mundo parece ocultar sus pensamientos y problemas, dos caras hacia los demás la externa y la interna.

La Juventud es un canto a la belleza, pero no solo a la belleza física, también a la belleza del tiempo por delante, al futuro lejano o cercano, a un camino sin recorrer, las posibilidades de amar, aprender y equivocarse, todo ello visto y contado desde los dos personajes principales, Michael Caine y Harvey Keitel, uno director de orquesta retirado, el otro director de cine metido en su gran obra final.

La película nos regala un suculento plantel de actores como pueden ser Paul Dano o las dos actrices Jane Fonda y Rachel Weisz, donde estas dos últimas nos presentan algunos de los mejores momentos de la película, mención especial al plano fijo que nos regala Sorrentino de Weisz, donde se demuestra que la intensidad dramática no necesita de artificios o pomposidades y que el mensaje interno de una película puede erupcionar por si mismo en la mirada de una actriz para evocar mil y un sensaciones.

La Juventud es una obra que irradia intención y firmeza a través de un Director que nos cuenta desde una seguridad apabullante y demostrando que no va a dar palos de ciego, que el objetivo marcado en el inicio del proyecto de llegar a esa “estrella final” que se ha marcado, viene precedida de un camino tan sumamente ancho, que será capaz de jugar con los personajes en un nivel tan sutil que llegar a detectarlas es un placer sensorial de revisiones y experiencias humanas.

Caine nos presenta un personaje cansado, hastiado en cierta manera, receloso de abandonar los recuerdos de una mujer bella y de un legado musical que le encumbra como maestro pero que el mismo quiere alejar, todo ello cubierto por una coraza que esconde unas vulnerabilidades que comparte no solo con el resto de huéspedes del Balneario, si no como bien intenta demostrar su director, con toda la población occidental.

La Juventud, esa juventud efímera que recorre a todos los personajes y en muchas de sus facetas, también toca de manera especial al personaje de Harvey Keitel, un director en la recta final de su carrera, enquistado en realizar su gran obra maestra final, que vera como Jane Fonda le muestra el otro elemento importante de la película, las mujeres, relegadas a un icono sexual o esclavista de su belleza y cuerpo, que renuncian a esos clichés y se alzan más allá de lo que demuestran personajes como el hijo de Harvey Keitel, que es capaz de abandonar a su mujer por otra que únicamente es mejor en la cama.

Una película que toca elementos muy arraigados en la población, esos miedos internos a la muerte, a llegar a un final donde todo se desmorona, a creer no llegar en “buenas condiciones” y vivir enmascarados, Michael Caine dice en una entrevista que el decidió dejar de envejecer a los 38 años, y esa mirada de niño que no se ha topado con la necesidad de poner trabas a la vida, es una de las mejores síntesis de uno de los trabajos cinematográficos mejor paridos de los últimos años, con una fotografía preciosista y naturalista, que encaja como anillo al dedo, siendo uno de los mejores trabajos, si no el mejor de Luca Bigazzi.

 

 

 

 

 

TAGS
RELATED POSTS

LEAVE A COMMENT