Joseba García
Bilbao

Hola, desde sesioncinefila.com intentare compartir mi gran pasión por el séptimo arte, desde el cual hablare de todo el cine que vea, festivales y de los proyectos personales. Director Cinematográfico en ciernes, por la ECPV (Escuela del Cine del País Vasco) y Diseñador Gráfico de profesión. "Klaatu Barada Nikto"

Categorías
BLOG

KNIGHT OF CUPS – PARA ESTO SE CREÓ EL CINE

By on 12 Enero, 2016

Por fin he podido ver el último trabajo de Terrence Malick, a través del Bluray que he conseguido en Amazon Alemania. Un director que si antes me gustaba, ahora y tras finalizar y cerrar su triángulo sobre el ser humano, su existencia, su devenir… la vida, aún aprecio y admiro más.

Esta trilogía es una huida hacia un estilo de cine totalmente diferente al que tienen sus anteriores obras, un cine más “algo más académico”, común.

Pero con Knight of Cups continua esa vertiente abstracta, como empezó con la maravillosa y mejor de la trilogía El Arbol de la vida y continuó con To the Wonder rompiendo muchas de las reglas del cine, trasladando con ingenio y mucho, muchísimo talento, sensaciones y vivencias mas allá de lo tangible, llegando a emocionar o trasladar nuestras propias experiencias en las imágenes atemporales que Malick nos brinda en su obra más ecléctica.

Es cierto que Malick trata el cristianismo, lo espiritual y terrenal de una manera muy dirigida en la trilogía, pero no es menos cierto que el amor e incluso los pensamientos internos de los personajes son algo mucho más amplio y de mayor contacto con el espectador que todo lo anterior mencionado.

Si por algo me gusta esta trilogía y este camino escogido por Malick es por la sencilla razón de que aunque muchos vean las películas y desconecten a los 10 minutos “si llegan”, creo que el interés y el esfuerzo psicológico que tiene que afrontar el espectador ante estas obras es directamente proporcional al trabajo de interiorización y plasmación de ideas tan personales y universales del director, que se salen totalmente de los cánones cinematográficos y del camino del héroe que tantas películas fotocopiadas nos trasladan sentimientos “populares” que no por ello nimios, pero que se quedan muy lejos de esos sentimientos que todos pensamos en momentos íntimos, en la soledad de la noche, en las dudas existenciales y que guardamos celosamente.

Por intentar encontrar un símil cinematográfico que me transmita sensaciones muy parecidas, aunque no iguales, podría nombrar 2046 e incluso Deseando amar, ambas de Wong Kar-Wai y películas que admiro muchísimo, incluso, pero muy alejada de este estilo, la maravillosa Her, de Spike Jonze.

Pero Knight of Cups busca la ruptura del tiempo, el deambular del protagonista en un montaje en el que los planos no duran mas de 9, 10 segundos, que cambian de formato saltando de imágenes de 35mm a los 65mm, pasando por varios formatos digitales y que hacen que el espectador no pueda ubicar o calcular una lógica temporal, algo que lejos de ser una fallo, me parece un recurso acertadísimo y que dota a la película de un aura de ensoñación y recuerdos, que viajan de un lugar a otro a través de un montaje que usa magnificamente los cortes de salto visible en la continuidad de la acción o los llamados Jump Cuts, algo que academicamente sería un fallo aquí aporta un valor añadido y una intencionalidad que no hace otra cosa que lograr que me quite el sombrero y aplauda enfervorecidamente.

Hablando de lo visual, qué puedo decir… la idea de Malick y como lo lleva a cabo “El Chivo” Emmanuel Lubezki, soberbio es poco, grandes angulares, ojos de pez, imágenes impactantes y preciosistas, con un uso de la luz natural que quita el hipo, logrando ese color y sensación como de ver todo a través de una ventana, de ser participe de los momentos, consiguiendo una sensación de inmediatez y de trasladarse al lugar, como lo logra el magnifico documental “BARAKA”.

Esa forma de plasmar las imágenes, ese estilo naturalista, que inmediatamente el espectador lo asemeja a la realidad, pero a la vez es “diferente”, majestuoso, de una belleza onírica que te atrapa y se convierte en un símil a como cada persona recuerda momentos importantes de su vida, los amores, el dolor…, esa forma de recordar donde las imágenes corren a una velocidad distinta en nuestra cabeza, donde la luz ilumina los recuerdos que proyectamos de una forma especial, todo eso lo consigue Malick, lo hace de forma directa, muy decidida y donde nada queda a su suerte, otra cosa es que entremos en ese juego, algo que entiendo que es difícil, pero si se consigue…la experiencia es sublime.

Otro de los grandes aciertos de Malick es la forma en la que usa la voz en off, habitualmente rechazo las voces que se usan de una manera descriptiva, esas voces que suplantan lo que las imágenes no pueden contar por si solas, que suelen ser la mayoría de las veces, pero Malick usa la voz en off como un ente aparte, algo que suma a la película, que magnifica las escenas pero no las describe, aporta nuevas preguntas a la vez que lo que vemos se complementa.

El sonido es maravilloso y un ejemplo de ello, ya no solo es la voz en off, ni que los diálogos sean retales de conversaciones completas, son los sonidos diegéticos que en ocasiones se convierten y juegan con ser extradiegéticos, el ambiente que rodea a los personajes, sus sonidos, da una dimensión superior de complicidad a eso que antes comentaba de recordar sentimientos magnificados por nuestra mente, por eso nada más comenzar la película un texto aparecerá diciéndonos, que los productores nos recomiendan para una mejor experiencia que subamos el volumen a la hora de ver la película, y yo no puedo más que corroborar esas palabras, ya que el sonido en esta película es como otro actor principal, es otra vez…de quitarse el sombrero.

Terrence Malick es en cierta manera un filosofo y como todo buen filosofo Knight of cups y toda esta trilogía, nos plasma el ser humano como algo muy pequeño dentro del mundo y dentro de sus problemas, de su existencia, de su hacer, su vivir y su sentir, algo que me parece muy difícil y de una clase magistral, me imagino que sus rodajes estarán llenos de caras de circunstancia al ver andar a los actores de un lado para otro, de girarse sobre si mismos, de mirar por una ventana, y puede que para algunos eso sea una forma de filmar muy sui generis, pero creo que lo que hace tiene una preparación infinitamente más asentada y clara que muchísimas películas que vemos día tras día en el cine, donde se filman 4 o 5  planos de lo mismo y ya se arreglara en montaje, realmente lo que hace Malick es dirigir y si quitas a Malick en medio de su rodaje y pones a otro, te puedo asegurar al 100% que la película no se parecería ni en un 1% tirando por lo alto.

Christian Bale, encarna a Rick un hombre de buen vivir, con un gran puesto dentro de la industria cinematográfica, (yo llego a entender que como guionista), y su vida aunque perfecta a ojos de otras personas, para el esta carente de sentido, motivación y felicidad, por ello buscara e intentara paliar esos sentimientos que seguramente arrastra desde su infancia, su familia y su fracaso en pareja, en el amor de forma egocéntrica en las mujeres, algo que le llevara por caminos diferentes en busca de esa redención o meta en la vida, con lo cual llegue a ser feliz.

Si bien Malick es e intenta encauzar el cristianismo en sus películas, (cosa que el que subscribe pasa olímpicamente, me quedo con lo humano y terrenal), en este caso la película se divide en 8 actos y sus nombres se los da una Tarotista a Rick a través de las cartas, algo que en cierta manera me sorprendió viniendo de Malick, pero que sirve de excusa para mostrarnos los diferentes momentos por los que Rick pasa por el amor-desamor-daño-felicidad-recuerdos… dándonos la posibilidad de disfrutar de grandisimas actuaciones como de Cate Blanchett, Natalie Portman, Isabel Lucas, Freida Pinto,…o de su padre y su hermano perfectamente encarnados por Wes Bentley y el gran Brian Dennehy.

Podría estar horas escribiendo sobre esta película, lo fascinante que me parece, el amplio espectro de sensaciones e ideas que puede hacer aflorar a cualquier persona ávida de experiencias, más allá de poner el piloto automático en el cine. Creó y anhelo, en mi parte como estudiante de dirección, que el cine se creó para cosas como Knight of Cups, desde sus inicios la intención de los directores, que ni sabían que eran directores, era la de plasmar sus inquietudes, sus experiencias hacia las demás personas y bien es cierto que no estoy en contra de la estructura aristotélica o de la estructura del viaje del héroe, llevadas a pies puntillas.

Pero si es cierto que desde hace tiempo se ven muchas películas que parecen calcomanías y que las sensaciones una vez vistas es la similitud con tal o cual película, es difícil salirse del rebaño y más hoy en día, pero Malick consigue algo y es fiel a una forma de usar el cine, que ni es fácil llegar al espectador medio y es muy fácil recibir criticas hacia lo que no se comprende o no se quiere llegar a comprender. Por el automatismo con el que hoy en día se ven las películas, al igual que esta película no es para todas las edades, se transforma y muta según la veas ahora, dentro de 7 años, o 20, que no todo el mundo tiene ciertas inquietudes o le da reparo llegar a ciertos sentimientos… muchas variables hacen que una gran película, con muchas lecturas, pero todas bien encauzadas, pueda no gustar, no es fácil de ver, implica compromiso y eso ya depende de cada uno, que una película no se comprenda tiene dos caminos, intentar entenderla o decir que es una mierda, puede que el fallo seamos nosotros y no la película.

Malick, Haneke y su obra maestra Amor, Wong Kar-wai, Lars Von Trier, Jean Luc Godard y su magnifica al final de la escapada, Tarkovski, Murnau, Eisenstein, Dreyer y su hipnótica Vampyr o su fascinante La Palabra… genios y figuras hasta la sepultura, muchas veces incomprendidos, más tarde encumbrados,…da igual, Malick me parece un genio, me gustaría que todo el mundo pudiese sentir lo que yo u otras personas sentimos con el Arbol de la Vida o con está Knight of Cups, pero…cada uno es un mundo y eso mismo describe esta película, una película que trata sobre una persona, que usa como excusa a sus secundarios, más secundarios que nunca, el universo y nuestra existencia en 180 minutos tratando sobre la felicidad o que queda después de haberla conseguido, critica a raudales a Hollywood, al sueño Americano y otras muchísimas cosas, no será perfecta, como nada lo es, pero… que jodidamente buena es.

 

 

 

TAGS
RELATED POSTS

LEAVE A COMMENT