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ENTREVISTA A MICHAEL FASSBENDER – PROMETHEUS

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24 abril, 2012

El primer papel de Michael Fassbender en un largometraje llegó en 2006 de la mano de Zack Snyder y su épico péplum 300. En los cinco años posteriores a su estreno, Fassbender se ha consagrado como uno de los actores más solicitados de su generación, con un total de cinco largometrajes estrenados tan solo en 2011.

Tras protagonizar HUNGER, de Steve McQueen, una actuación decisiva para su carrera, llegaron papeles en FISH TANK, de Andrea Arnold, MALDITOS BASTARDOS, de Quentin Tarantino, y CENTURIÓN, de Neil Marshall. El año pasado Fassbender apareció en JANE EYRE, X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN, UN MÉTODO PELIGROSO, SHAME e INDOMABLE.

Desde el plató de PROMETHEUS, Fassbender habla de su planteamiento al interpretar a un androide, de cómo es trabajar con Ridley Scott y de la responsabilidad que comporta participar en un filme de este calibre.

¿Qué puede desvelar sobre la historia de PROMETHEUS?

Se trata básicamente de un viaje. Es una misión científica, por así decirlo. Intentamos averiguar si hubo alguna intervención en la historia del planeta Tierra por parte de seres que no son de este mundo. Y hay una nave, la Prometheus, que sale al espacio para responder a la eterna pregunta de por qué estamos aquí, por qué fuimos creados y cuál es nuestra función.

¿Alguna vez se dedica a pensar en estos temas?

Desde luego a todos nos rondan por la cabeza este tipo de cosas. Quizá me ayudan a comprender cuál es la filosofía que hay detrás de esta historia. En realidad eso no influye demasiado en mi forma de interpretar, pero al ser consciente de ello, queda alguna referencia indirecta. Es algo muy importante para mi personaje, David, porque fue creado por humanos, y es como si dijera a los demás “Bueno, alguien os creó, así que vosotros también estáis programados”. Cuando los humanos replican “No estamos programados. Tenemos libre albedrío”, él contesta “Ah, ¿en serio?”

¿Así que David es un androide?

Sí, soy algo así como el mayordomo de a bordo. El mayordomo espacial.

Se supone, entonces, que él se siente un poco más cómodo con la idea de sus creadores, ya que es consciente de que existen desde el principio.

Creo que de algún modo le ayuda a soportar el hecho de que, en realidad, nadie le preste atención en la nave. Es como el típico niño sin amigos. A veces intenta entablar conversación, y en el ambiente se palpa cierta incomodidad con respecto a los robots, tal como ocurre también en otras películas de la serie ALIEN. Es como si no fueran de fiar.

En su opinión, los humanos también son en cierto modo una creación de ingeniería. Es su propia inseguridad, ya que es su mecanismo de defensa ante eso, lo que le hace recordar que está experimentando sentimientos humanos. Piensa que si alguien programa algo, al cabo del tiempo esa programación se difumina y empiezan a formarse pequeños trazos secundarios que, más adelante, dan origen a otros rasgos de personalidad. Resulta bastante interesante.

¿Interpretar a un robot ha cambiado su planteamiento del personaje de algún modo?

No cambia el planteamiento, pero el comportamiento físico aparece por sí solo cuando intento entender como pensaría. Se trata de un ser lógico, que continuamente lo procesa y lo retiene todo. Como la forma de andar, para la que me inspiré en Greg Louganis. Era un saltador de trampolín de principios de los ochenta, si no me equivoco. Recuerdo que le veía cuando era pequeño. Siempre me acuerdo de que solía andar de un modo muy peculiar hacia el borde del trampolín. Y esas pequeñas cosas pueden ayudar. Ese tipo es como alguien que practica yoga. Es casi como si estuviera en una postura neutra todo el rato. No se comporta como un ser humano, que puede adoptar una postura con intención, sino que su postura es neutra. Sin embargo, he procurado que no parezca demasiado rígido porque quería interpretarlo con cierta ambigüedad respecto a cuánto tiene el personaje de humano y cuánto de robótico o mecánico.

Los androides de Ridley siempre son un poco extremos. ¿Cómo encaja en el conjunto?

Siempre hay intrigas dentro de cualquier grupo, y por eso, creo yo, se escogió a este elenco. En el fondo es cosa de Ridley, y Damon ha cumplido de verdad con el guión. Se refleja en el ritmo, la calma, la inteligencia del guión. Cada personaje de la nave tiene sus propios planes. Cada persona está ahí porque tiene un objetivo que es distinto del de los demás. Algunos están por la paga, otros van en busca de respuestas, otros acuden con la esperanza de desentrañar algún tipo de secreto, y otros simplemente huyen por rencor. Existe toda una serie de relaciones, individuos y motivaciones, y eso es lo que añade intriga a la película antes, incluso, de que se arme todo el fregado.

¿Siente el peso de la responsabilidad que comporta aceptar un papel en una película de ciencia ficción de Ridley Scott, después de que las dos anteriores fueran tan decisivas para este género?

Es muy parecido a abordar X-MEN: PRIMERA GENERACIÓN, y es lo mismo, en realidad, en cada trabajo que trato de afrontar. Siento el peso de la responsabilidad porque hay alguien que me ha contratado y, en este caso en particular, alguien de la importancia de Ridley Scott. No quiero decepcionarle, ya que él ha confiado en mi participación. Y por eso me preparo a fondo, propongo ideas siempre que puedo, y luego pongo toda la carne en el asador. Después de eso, es una cuestión de confianza. Yo me someto a su confianza, y es entonces cuando realmente puedo pasarlo bien y experimentar cosas.

A ver, me refiero a que si llegas al plató con ese tipo de presión encima, lo pasas mal. Por supuesto, siempre existe un componente de miedo. Creo que es algo sano. Yo siempre lo tengo. Me mantiene con los pies en el suelo y no permite que me confíe, al menos en mi caso. Si llevo esa presión al plató no hace más que entorpecer mi actuación. Necesito estar relajado y sentirme cómodo para intentar poner en práctica nuevas ideas.

¿Ridley le ha sorprendido? ¿Se puedes tener siquiera una expectativa sobre cómo es?

Bueno, no se puede. Es decir, esa es la cuestión; mi impresión previa podría haber sido la de cualquiera. Lo primero que piensas es “Oh, por Dios, no la cagues”. Evidentemente, sabes que es una leyenda y que ha trabajado con algunos de los mejores actores de la profesión. Por eso simplemente piensas “Dios mío, espero acertar. Estoy preparado”. Entonces llegas al plató y te das cuenta de que es un tipo muy relajado. Adora su trabajo. La energía con la que llega todos los días al plató, el entusiasmo, el fervor con el que hace su trabajo… todo eso fue una sorpresa muy grata. Tengo que decir que enseguida nos compenetramos y trabajamos con mucha celeridad, y así es fácil.

Los escenarios son increíbles. ¿Eso hacen que el trabajo resulte más sencillo?

Creo que nunca más voy a ver algo tan impresionante como esto. Recuerdo que uno de los primeros días entré a la nave y pensé “Madre mía, así que es esto. Estoy aquí”. ¿Sabes a qué me refiero? Casi no necesitaba actuar. Y cuando pulsaba todos esos botones me decía “Vaya, el departamento de arte ha hecho un gran trabajo”. El puente es casi como el corazón de la nave, en el que se reflejan todas las constantes vitales. Todo ha sido diseñado a conciencia. Sin duda alguna, tener todas esas cosas alrededor ayuda mucho. Es como vestirte para el papel. Si interpretas una obra de época, estar rodeado de los objetos que se usaban en ese momento ayuda a meterte un poco más en el personaje.

 

Entrevista realizada por http://www.joeutichi.com/

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Joseba García
Bilbao

Hola, desde sesioncinefila.com intentare compartir mi gran pasión por el séptimo arte, desde el cual hablare de todo el cine que vea, festivales y de los proyectos personales. Director Cinematográfico en ciernes, por la ECPV (Escuela del Cine del País Vasco) y Diseñador Gráfico de profesión. "Klaatu Barada Nikto"

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