Joseba García
Bilbao

Hola, desde sesioncinefila.com intentare compartir mi gran pasión por el séptimo arte, desde el cual hablare de todo el cine que vea, festivales y de los proyectos personales. Director Cinematográfico en ciernes, por la ECPV (Escuela del Cine del País Vasco) y Diseñador Gráfico de profesión. "Klaatu Barada Nikto"

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QUE DIOS NOS PERDONE – ANTE TODO, CALIDAD

By on 2 noviembre, 2016

El cine español esta necesitado de buenas películas en las salas comerciales, de trabajos que se separen de la legión de películas corta y pega que año tras año representan el cine español y que por suerte últimamente están dejando paso a nuevos directores, con una visión diferente y un gusto cinematográfico a la altura de lo que realmente se puede hacer en este país.

Que Dios nos perdone es una película que abarca mucho más de lo que puede ser el “genero” policíaco, suspense, thriller o como se le quiera llamar, aunque personalmente el tema de los géneros es algo muy manido y sinceramente debería estar en desuso a la hora de hablar seriamente sobre una película que aporte lo que aporta la película de Rodrigo Sorogoyen.

La excusa es policíaca, pero aporta un abanico tan amplio que ceñirlo a eso es cuanto menos atrevido, ¿por qué no compararlo con Un Monstruo viene a verme? o ¿Julieta? catalogadas como géneros totalmente opuestos, el drama, lo que se entiende como drama cinematográfico, esta representado por igual en las tres películas y en el caso que nos toca, mucho más ampliamente.

Tenemos la excusa, una serie de asesinatos comienzan a aparecer en la ciudad de Madrid, a través del primero se nos presentaran a los personajes principales, el Inspector Valverde, interpretado por una de las joyas actorales de este país, Antonio de la Torre y Roberto Álamo en el papel de su compañero el policía Alfaro, actor que es un autentico re-descubrimiento para mi y que demuestra que tiene unas tablas sobre el escenario increíbles, haciendo que su papel en esta película sea de vital importancia y para que el nivel del que os hablo sea tan alto, algo que no es nada fácil, su personaje es llevado al limite hasta el punto de que en manos de otro actor podría haber caído fácilmente por su propio peso, ya que Roberto lo interpreta desde el minuto 1 por una cuerda muy fina, algo que sinceramente me parece digno de alabar y ojalá de recompensar, ciertamente un papel muy difícil.

Con esto no quiero decir que Antonio de la Torre, lo haga peor, pero es cierto que Roberto Álamo se come la pantalla escena tras escena, Antonio realiza también un papel complicadísimo, pero desde el otro espectro de la interpretación, la contención. Esto, muy inteligentemente usado por el director, hace que las interpretaciones no sean una simple pose, contaran mucho sobre la forma de ser, vivir y acometer los problemas, traumas y demás variantes que ocurren durante el metraje y en un pasado que percibimos, incluso ese tipo de forma de ser, tendrá su arco de transformación y sus correspondientes consecuencias.

Muchas personas, o lo que yo he podido percibir, comentan que la película tiene un aire a Seven y creo que en cierta manera algunas escenas beben o inconscientemente retoman situaciones o ambientes parecidos a la genial y obra maestra de Fincher.

La forma de presentar los asesinatos, el policía tranquilo y seguro de su trabajo, su compañero más impulsivo y visceral, incluso la escena de persecución ocurre de una forma similar, pero… no creo que sea algo malo, ya que no es un calco, yo lo percibo más como una inspiración o como un espejo donde mirarse y un atrevimiento llevado con éxito a otro plano del que sinceramente sale muy airoso.

Otro de los puntos que creo que han acertado de pleno, es la forma en la que retratan Madrid y el ambiente que se le da, punto del que me alegro, ya que si algo tenemos que hacer es darle un “aire” propio a este tipo de películas, no querer parecer “Hollywood” porque allí lo que hacen es lo suyo y allí queda bien, cuando se traslada aquí queda falso, adulterado y Rodrigo consigue retratar una Madrid real y a la vez insana,y lo consigue muy inteligentemente con la forma de usar la cámara.

Detalles muy sutiles como es el movimiento o la ausencia de movimiento, hacen que inconscientemente el espectador varíe su estado de animo de un inicio mas alterado, a una calma “molesta”, y este seria otro punto que añade algo muy importante que dignifica la película aun más y que de una forma nada intrusiva demuestra que su director sabe lo que hace y usa las herramientas cinematográficas a la perfección, todo tiene una perfecta verosimilitud, lo que he comentado antes de Seven es un ejemplo de “efecto corpus”, el espectador ya tiene una librería que le permite asimilar rasgos de otras tantas películas parecidas del “genero” y eso bien usado es canela en rama, darle al espectador algo que ya tiene en su registro memorístico sobre un tipo de película es una herramienta, bien usada, muy poderosa, al igual que el llamado “doxa”, lo verosímil, más que lo verdadero, es lo que tiene apariencia de verdad y Rodrigo nos dibuja una policía que puede ser más o menos real, pero encaja perfectamente en el momento actual y como lo siente la gente, una coherencia interna.

Es el ejemplo perfecto de porque lo americano nos cuela si sabemos que es América y aquí no nos cuela porque sabemos que esto no es América, aunque allí nadie deje una llave debajo de los tiestos o el felpudo, a nosotros nos cuela, pero aquí…va a ser que no.

Otra de las maravillas de la película reside en que en ningún momento el film dice absolutamente nada explícitamente, pero lo construye de forma magistral narrativamente, a través de la puesta en escena y de la focalización tanto interna variable como externa, habrá momentos en el que el personaje focal cambiara de uno a otro, contándonos las acciones vistas desde sus personajes, algo que ya cambia, si tenemos en cuenta como se nos contaba y mostraba el asesino de Seven, pero también tendremos una focalización externa, donde no se nos mostrara los sentimientos o  pensamientos de ciertos personajes en momentos muy concretos, algo que bien usado, como es el caso, nos da una extensión de los personajes para seguir teniendo un desarrollo emocional incluso llegando a momentos finales de la película, aunque es cierto, que con esto se consigue que el espectador no llegue a empatizar al 100% con casi ninguno de los personajes, que lejos de ser algo negativo da una lectura de que todos ellos tienen sus monstruos internos y se puede llegar a ver que la diferencia reside en hasta donde cada uno deja llegar sus monstruos.

Si bien es cierto que la fotografía no llega a la excelencia de Seven, si es verdad que momentos muy concretos tienen un tratamiento rozando el notable alto, sobre todo en interiores y donde la luz se convierte en algo incomodo.

Y volviendo al ejemplo de Seven, existe un elemento donde la película española es totalmente opuesta a la película de Fincher, película donde la lluvia hace su aparición prácticamente todo el metraje y es en la escena final donde no llueve, pero en Que Dios nos perdone, es al revés totalmente, solamente en el tramo final la lluvia hace su aparición, algo que demuestra una construcción narrativa muy inteligente y para nada casual, que podría haber sido el caso y que solo hace reforzar aun más el traslado de sensaciones de forma subterránea al espectador.

Los secundarios actúan en un punto muy medido, tienen el peso, las lineas de dialogo y están dibujados lo suficientemente bien, para complementar a los protagonistas y a su vez enriquecer el mundo ficcionado que nos presenta la película, un gran trabajo de casting sin lugar a dudas que acaban bordando con la elección del actor para el papel del asesino en uno de sus mejores papeles, si no el mejor de toda su carrera.

Ojala películas como esta, recibiesen el apoyo de los medios a los que se les llena la boca cuando dicen, apoyando el cine español, cuando realmente quieren decir, apoyando a todo en lo que invirtamos dinero.

Por comparar Un Monstruo Vienen a verme con Que Dios nos perdone, a uno de los personajes, en unos 10 minutos, le joden la vida de arriba a abajo, pierde cosas muy valiosas, se le enfrenta al miedo, a la perdida de seres queridos, paga sus carencias con ira, busca solución a sus problemas… y en esos 10 minutos, me dio más pena e incluso vértigo que todo el metraje de un Monstruo Viene a Verme. Fabuloso.

Un gran trabajo que se acerca a la linea que marcan actualmente las mejores película en este tema, las corenas, I saw the Devil, The Chaser, Mother… e incluso la china Dog bite Dog, tiene un paralelismo en la profundidad y recorrido de sus personajes.

Y por favor…un Goya para Roberto Álamo.

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